domingo, 23 de enero de 2011

Tan sólo a segundos de verte siento un enorme escalofrío que roza todo mi cuerpo de arriba abajo y de abajo a arriba, mi corazón palpita un poco más fuerte 'pum, pum, pum' cada vez suena más rápido, sin cesar. Llega el momento, te tengo delante de mí, me pongo a temblar y trato de disimular mi vergüenza, timidez, miedos... Tan solo quiero disfrutar del momento, de estar a tu lado. Seguimos caminando, caminando hacia un lugar sin destino, no sabemos hacia dónde vamos, tampoco me importa, contigo podría llegar al fin del mundo, pero solo si es a tu lado. Acabamos en un parque, un parque que nos trae buenos recuerdos, es de noche, nos alumbra la luz de la luna acompañada de las luces de la ciudad, todo está tranquilo, pasa poca gente, viejecitos paseando a sus mascotas, una pareja agarrada de la mano, un niño en una bicicleta, pero sólo siento que estamos tú y yo. Nos paramos un momento, nos quedamos cara a cara, sin decir nada, nuestras miradas se conectan e intercambian pensamientos. Mis labios a centímetros de los tuyos, siento tu aliento en mi cuello, en mi boca, en mi cara. Pasan segundos y no me canso de mirarte, mirar esos ojos que crean una sonrisa en mi cara, una pequeñita sonrisa con un poco de risa tímida, poder contemplar esos labios tan dulces y suaves, mirar tu sonrisa. Sentir tus brazos rodear mi cintura, mis brazos por tu cuello. Cada vez estás más cerca de mí, cada vez mi mente piensa en menos cosas, tan solo en ese momento, en ti y en mí. Acércate más, bésame, síenteme, abrázame, acaríciame, no quiero que este momento se acabe jamás. Sentir un te quiero que sale de tu boca y roza mi oído en voz muy bajita, tu dulce voz que me vuelve loca, que se mete en mi cabeza y perdura ahí horas y horas, retumban tus palabras bonitas que salen por tu boca y quieren permanecer ahí por siempre.
Me gustan esos momentos a tu lado. Esos momentos que todos mis problemas desaparecen de mi mente, que no paro de reír y de pensar en un mañana contigo


Paula Ballesté © 23 01 2011